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martes, 11 de enero de 2011

VARIACIONES DE ESTILO

A semejanza de los Ejercicios de Estilo de Raimon Queneau, en clase de Métodos de Creatividad se nos propone crear 9 variaciones de escrito de un relato corto. El relato es el siguiente:

Una oscura silueta atravesó el parque. Llevaba consigo un libro de aspecto viejo. Lo depositó en un banco. La fuerza del viento hizo que se abriera y pasaran las páginas. En el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada.
Por la mañana, una joven recogió el libro. Se llamaba Carolina e iba de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartía clases, el libro cayó al suelo y llamó la atención de él. Lo abrió y, para su sorpresa, las hojas estaban en blanco. Resultó que la última se encontraba doblada con palabras sueltas sin sentido aparente. Los alumnos se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Carolina propuso que, al no haber escritura alguna, se inventaba una historia a través de las frases de cada uno de ellos.
Al acabar las clases, y esta vez con el libro a medio escribir, Carolina vio un árbol que le resultó llamativo. Decidió situarlo a su lado.
Poco a poco, muchas manos humildes continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia, la historia del pequeño libro perdido.

VARIACIÓN 1
Hola, me llamo Carolina, y os voy a contar algo que me ocurrió hace poco. Cuando iba de camino al colegio como todas las mañanas, en un banco del parque vi un libro de aspecto viejo. Me llamó la atención, y sentí el impulso de llevármelo, no lo abrí.
Ya en clase, cuando ya no me acordaba del viejo libro, se me cayó al suelo con un sonido sordo. El profe reparó en él, se agachó a cogerlo y lo abrió. Para su sorpresa y para la mía, ¡las hojas estaban en blanco! Resultó que la última se encontraba doblada y tenía unas palabras sueltas sin sentido. Mis compañeros también se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Entonces, se me ocurrió que cada uno de nosotros escribiera unas frases a partir de esas palabras, con la que construyéramos una historia. Cuando salí de clase el libro ya estaba escrito por la mitad. No sabía que hacer con él, pero quería que otras personas continuaran la historia. Entonces, vi un árbol que me pareció llamativo y lo dejé allí, a la espera de que alguien, como yo había hecho esa mañana, lo recogiera y siguiera la historia.
No se dónde puede estar ahora, pero seguro que contiene una historia muy especial, como la historia de este pequeño libro perdido. Yo me imagino que una noche, un hombre misterioso atravesó el parque y dejó el libro en aquel banco. Entonces, el viento, abrió y removió sus páginas, y en el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada para que yo, al día siguiente, lo abriese justo por esa página...

VARIACIÓN 2
Hace mucho tiempo ya, un hombre al que nadie pudo reconocer, llevaba un viejo libro bajo el brazo. Sigiloso, lo depositó en un banco. El viento abrió sus tapas y movió sus hojas, haciendo que una de ellas se doblara al cerrar. Al día siguiente una joven llamada Carolina, recogió el libro. Iba de camino al colegio. Ya allí, mientras el profesor impartía clases, el libro cayó al suelo y llamó la atención del hombre, quien lo abrió y vio, para su sorpresa, que las hojas estaban en blanco. Resultó que la última se encontraba doblada y en ella había unas palabras sueltas que no parecían tener sentido. Los alumnos de la clase, emocionados con la intriga del misterioso libro, se preguntaron cuál era el sentido de su existencia. La joven Carolina propuso que, al no haber escritura alguna, se inventara una historia a través de las frases de cada uno de ellos.
Al acabar las clases, y esta vez con el libro a medio escribir, Carolina vio el árbol que veía todos los días al pasar por allí. Decidió dejar el libro a sus pies.
Y poco a poco, muchas manos humildes durante años continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia, la historia misterioso libro perdido.
-Y este es el libro que ahora mismo te estoy leyendo
-pero...mamá, ¿entonces...si hace muchos años, tu no puedes ser carolina no?
-no, claro que no hijo, pero tu bisabuela sí...

VARIACIÓN 3
Era una noche oscura, llovía con fuerza. A la luz de un relámpago, se vio a una figura encapuchada y oscura atravesar un parque. Llevaba consigo un libro de aspecto viejo, raÍdo. Caminaba lento, arrastrando los pies. Se dirigió hacia un banco y la luz de otro relámpago alumbró una curtida mano que depositaba el libro sobre el asiento. La fuerza del viento y la lluvia hizo que se abriera y pasaran las páginas. En el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada.
La mañana siguiente estaba despejada. Una joven atravesó el parque para ir al colegio. Al pasar por el banco, se detuvo al ver lo que había encima de él. Recogió el viejo libro y se lo guardó en su cartera sin abrirlo. Carolina llegó a clase y sacó sus cosas. El antiguo libro, todavía húmedo, resbaló de su mochila y cayó al suelo llamando la atención del profesor que impartía la lección del día. Se agachó al suelo a recogerlo y lo abrió. Frunció el ceño y entreabrió la boca: todas las hojas estaban en blanco salvo la última, que se encontraba doblada y en la que había unas pocas palabras sueltas sin sentido aparente. Los alumnos, curiosos, se preguntaban por qué estaba en blanco y cuál era el sentido de su existencia. Carolina propuso que cada alumno, al no haber escritura alguna, se inventara una historia a partir de las frases que crearan con las palabras. Y así lo hicieron, rellenando el libro hasta la mitad. Cuando Carolina volvía a su casa, vio un viejo y robusto árbol. Decidió dejar el libro a su lado para que el libro cayera en manos de otros. Poco a poco, muchas manos humildes continuarían las frases que habían encontrado en el libro que aquel misterioso y oscuro hombre había depositado en ese banco, no sabemos si consciente de lo que ocurriría o no, convirtiéndolas en una historia; la historia del pequeño libro perdido.

VARIACIÓN 4
Una oscura, alta y delgada silueta atravesó el hermoso parque, que dormía en la noche fría y tranquila bajo ese cielo estrellado, también oscuro. La larga y misteriosa figura llevaba consigo, bajo el brazo, y bien cubierto, un libro de aspecto viejo, deshilachado y raído, con las tapas descoloridas y en las que no se podía descifrar el contorno de unas finas letras doradas. Lo depositó en un banco que se situaba debajo de un árbol y que estaba húmedo y lleno de hojas. La enorme e incesante fuerza del viento hizo que se abriera de golpe y porrazo y las frágiles páginas revolotearan agitándose de un lado para otro. En el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada por la esquina superior.
A la mañana siguiente, que amaneció fría pero despejada, una joven de aspecto alegre recogió el viejo libro. Se llamaba Carolina e iba de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartía clases, el libro cayó al suelo y llamó la atención de éste, quien, con una expresión de sorpresa, lo abrió y comprobó que sus hojas estaban en blanco. Resultó que la última de ellas, que se encontraba doblada, contenía unas cuantas palabras sueltas, de caligrafía pulcra y estilosa, algo curvadas hacia la derecha, que no tenían sentido aparente. Los alumnos, entre extrañados y emocionados, desconcertados y expectantes, se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Carolina, excitada por el descubrimiento, propuso que, al no haber escritura alguna, se inventara una historia a través de las frases de cada uno de ellos.
Al acabar las clases, y esta vez con el libro a medio escribir, Carolina vio un robusto y fuerte árbol, de ramas caídas hacia el suelo y algo alborotadas por el viento de la noche anterior, que le llamó la atención. Decidió dejar el libro a sus pies, sobre unas hojas caídas, a la vista de cualquier persona que paseara por allí.
Poco a poco, muchas manos humildes, de diferentes lugares, edades e intereses, continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia; la historia del pequeño libro perdido.


VARIACIÓN 5
-¿Qué libro es ese?
-Uno que me he encontrado en un banco al venir aquí, dicen que anoche alguien lo dejó ahí.
-A ver, tiene una página doblada, mira: es la última y tiene escritas unas palabras.
-¿Pero no tienen sentido. no?
-No parece... Y mira: el resto de páginas están en blanco...
-¿sabes lo que podríamos hacer? Escribir una frase cada uno de nosotros con estas palabras...
-¡Y así crearemos una historia!
-¡Claro!, ¡será la historia del pequeño libro perdido!
Al salir de clase, Carolina, con el libro ya a medio escribir, vio un árbol que le llamó la atención.
-Lo dejaré aquí para que poco a poco, muchas manos continúen la historia. Y así ocurrió.

VARIACIÓN 6
Un viejo libro contiene su propia historia. Está tirado en el suelo, bajo un hermoso árbol. ¿Que cómo llegó allí? Una oscura silueta atravesó el parque. Llevaba consigo un libro de aspecto viejo. Lo depositó en un banco. La fuerza del viento hizo que se abriera y pasaran las páginas. En el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada.
Por la mañana, una joven recogió el libro. Se llamaba Carolina e iba de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartía clases, el libro cayó al suelo y llamó la atención de él. Lo abrió y, para su sorpresa, las hojas estaban en blanco. Resultó que la última se encontraba doblada con palabras sueltas sin sentido aparente. Los alumnos se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Carolina propuso que, al no haber escritura alguna, se inventaba una historia a través de las frases de cada uno de ellos. Poco a poco, muchas manos humildes continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia, la historia del pequeño libro perdido.

VARIACIÓN 7
En la mañana de hoy, Martes 11 de Enero, una joven llamada Carolina del distrito Centro, ha recogido un libro de aspecto antiguo en un banco del parque del Retiro, mientras se disponía a ir al colegio. Como comprobó junto a su profesor y compañeros de clase, sus hojas estaban en blanco salvo la última de ellas, que contenía unas pocas palabras sin sentido aparente.Carolina propuso entonces la idea de completar el libro creando una historia con las frases que los distintos alumnos fueran aportando a raíz de las palabras escritas en la última página. Esa misma tarde, al salir del colegrio, Carolina dejó el libro en un árbol de las proximidades del centro, con el fin de que curiosos y otros ciudadanos contribuyan a completar la historia que empezaron.
Parece ser, según fuentes testigo, que el libro fue depositado la noche anterior en el banco del Retiro por una persona a la que no se pudo reconocer.

VARIACIÓN 8
"¿Quién será esa figura? Está dejando algo ahí, en ese banco...¿qué será? Parece un libro...Buf, es tarde y empieza a hacer un viento fuerte, Paquita me espera, debo irme"
"¡Jo!, a clase otro día más...cómo me gustaría quedarme aquí, en el parque, sentada tranquilamente en ese banco... ¡Eh!, ¿qué es eso? Parece un libro viejo...¡Me lo llevo!, ¡qué emocionante!, ¿quién lo habrá dejado ahí?"
"Vaya, qué distraídos están hoy... -La lección de hoy...¡Carolina...!, ¿qué es eso que se te ha caído? Vaya, ¡un libro viejo con las hojas están en blanco! menos la última...que tiene unas palabras escritas..."
"¡Hala! ¿de dónde ha salido?, ¿porqué existe un libro así?"
"-Chicos, rellenémoslo con las frases que se nos ocurran con estas palabras, ¡y creamos una historia!"
"Ya no está el libro que dejó ahí ese hombre misterioso ayer...,alguien lo habrá cogido... Debería haberme quedado y averiguar que contenía, total, a Paquita no le hubiera molestado por cinco minutos...Espera, ¡esa muchacha parece que lo lleva encima! ¡Lo está dejando en ese árbol! ¡Esta es la mía...!
Así que contiene una historia formada por varias personas..."


VARIACIÓN 9
Un libro que dejó una oscura figura en un banco del parque la noche anterior, fue recogido por la joven Carolina, que lo llevó consigo. En clase, el profesor lo vio caer al suelo y lo abrió, viendo que sus hojas estaban vacías salvo la última, que contenían unas pocas palabras que no guardaban ningún sentido entre sí. Carolina y sus compañeros escribieron frases con aquellas palabras. Cuando el libro fue colocado bajo un árbol, sus páginas estaban casi completas . Poco a poco, una historia fue llenando sus hojas hasta el final; la historia de ese pequeño libro misterioso.